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miércoles, 2 de febrero de 2011

Un cuento de caperucita roja políticamente correcto

Érase una vez una persona de corta edad llamada Caperucita Roja, pero ella no dejaba que se le aplicara un mero esteriotipo por el atuendo que llevaba, que vivía con su madre en la linde de un bosque. Un día, su madre le pidió que llevase una cesta con fruta fresca y agua mineral a casa de su abuela, pero no porque lo considerara una labor propia de mujeres, atención, sino porque ello representaba un acto generoso que contribuía a afianzar la sensación de comunidad. Además, su abuela no estaba enferma; más bien, gozaba de completa salud física y mental y era perfectamente capaz de cuidar de sí misma como persona adulta y madura que era.


Así, Caperucita Roja cogió su cesta y emprendió el camino a través del bosque. Muchas personas creían que el bosque era un lugar siniestro y peligroso, por lo que jamás se aventuraban en él. Caperucita Roja, por el contrario, poseía la suficiente confianza en su incipiente sexualidad como para evitar verse intimidada por una imaginería tan obviamente freudiana. De camino a casa de su abuela, Caperucita Roja se vio abordada por un lobo que le preguntó qué llevaba en la cesta.


- Un saludable tentempié para mi abuela quien, sin duda alguna, es perfectamente capaz de cuidar de sí misma como persona adulta y madura que es -respondió.


- No sé si sabes, querida -dijo el lobo-, que es peligroso para una niña pequeña recorrer sola estos bosques.


Respondió Caperucita:


- Encuentro esa observación sexista y en extremo insultante, pero haré caso omiso de ella debido a tu tradicional condición de proscrito social y a la perspectiva existencial -en tu caso propia y globalmente válida- que la angustia que tal condición te produce te ha llevado a desarrollar. Y ahora, si me perdonas, debo continuar mi camino.


Caperucita Roja enfiló nuevamente el sendero. Pero el lobo, liberado por su condición de segregado social de esa esclava dependencia del pensamiento lineal tan propia de Occidente, conocía una ruta más rápida para llegar a casa de la abuela. Tras irrumpir bruscamente en ella, devoró a la anciana, adoptando con ello una línea de conducta completamente válida para cualquier carnívoro.


A continuación, inmune a las rígidas nociones tradicionales de lo masculino y lo femenino, se puso el camisón de la abuela y se acurrucó en el lecho.


Caperucita Roja entró en la cabaña y dijo:


- Abuela, te he traído algunas chucherías bajas en calorías y en sodio en reconocimiento a tu papel de sabia y generosa matriarca.


- Acércate más, criatura, para que pueda verte -dijo suavemente el lobo desde el lecho.


- ¡Oh! -repuso Caperucita-. Había olvidado que visualmente eres tan limitada como un topo. Pero, abuela, ¡qué ojos tan grandes tienes!


- Han visto mucho y han perdonado mucho, querida.


- Y, abuela, ¡qué nariz tan grande tienes!... relativamente hablando, claro está, y a su modo indudablemente atractiva.


- Ha olido mucho y ha perdonado mucho, querida.


- Y... abuela, ¡qué dientes tan grandes tienes!


Respondió el lobo:


- Soy feliz de ser quien soy y lo que soy -y, saltando de la cama, aferró a Caperucita Roja con sus garras, dispuesto a devorarla.


Caperucita gritó; no como resultado de la aparente tendencia del lobo hacia el travestismo, sino por la deliberada invasión que había realizado de su espacio personal.


Sus gritos llegaron a oídos de un operario de la industria maderera (o técnico en combustibles vegetales, como él mismo prefería considerarse) que pasaba por allí. Al entrar en la cabaña, advirtió el revuelo y trató de intervenir. Pero apenas había alzado su hacha cuando tanto el lobo como Caperucita Roja se detuvieron simultáneamente.


- ¿Puede saberse con exactitud qué cree usted que está haciendo? -inquirió Caperucita.


El operario maderero parpadeó e intentó responder, pero las palabras no acudían a sus labios.


- ¿Se cree acaso que puede irrumpir aquí como un Neandertal cualquiera y delegar su capacidad de reflexión en el arma, indudablemente un símbolo fálico, que lleva consigo? -prosiguió Caperucita-. ¡Sexista! ¡Racista! ¿Cómo se atreve a dar por hecho que las mujeres y los lobos no son capaces de resolver sus propias diferencias sin la ayuda de un hombre?


Al oír el apasionado discurso de Caperucita, la abuela saltó de la panza del lobo, arrebató el hacha al operario maderero y le cortó la cabeza.


Concluida la odisea, Caperucita, la abuela y el lobo creyeron experimentar cierta afinidad en sus objetivos, decidieron instaurar una forma alternativa de comunidad basada en la cooperación y el respeto mutuos y, juntos, vivieron felices en los bosques para siempre.


Gracias Eri por esos ratos tan estupendos ^^

miércoles, 19 de enero de 2011

Para mi fenix al que tanto le gusto

Bueno, esta actualización va dedicada a mi fenix, como bien reza el titulo, salió en mi Ipod en un autobús, y por lo visto le gusto mucho, así que se la dejo puesta en un trocito de mi mente, con una cuantas palabras más, como por ejemplo gracias, gracias por darme el cariño y los mimos que necesito en este momento y que tan importantes están siendo para mi, gracias por escucharme y que sepas que por mí, lo nuestro no es solo y simplemente "sexo en la calle".






Quiero que me ahorques con tus bragas.
Quiero atragantarme con tus flujos vaginales,
jugaremos a los juegos más antinaturales
follaremos en el suelo como unos animales,
cuando la luna lo diga, saldremos escurrios,
que si viene nos la lía monta una carnicería
y a quien coño se le ocurre tener... un viejo policía.

Quiero cabalgar sobre tu lomo.
Quiero que te anudes a mi cuello y te lo como,
perderemos los papeles follando en ascensores
en el patio de un colegio o en el techo de mi coche,
brindaremos un orgasmo a la gente que nos mira
que nos grita, nos critica y en el fondo lo que pasa, 
es... es... que se mueren de envidia

Sexo en la calle o en cualquier jardín.
Quiero que sepan como estoy por ti.
Vicios prohibidos en cualquier rincón.
Orgasmos salvajes follando a piñón… follando a piñón

Quiero que me ates a tu cama.
Quiero que me arañes hasta que sangre mi alma,
romperemos nuestros cuerpos a golpes de lascivia
follaremos en el metro saldremos en las noticias,
pensaran que estamos locos que no somos humanos
si lo nuestro es puro vicio, solo sexo una locura
tu te estas mojando toda y a mi...Se me esta poniendo dura

Quiero ser un 'pirsin' en tus tetas.
Quiero ser un bicho que te sube por las piernas,
para llegar a ese monte donde se que hay más bichillos
que te pican que se esconden que están todos calentitos,
y me voy a poner chulo para echarlos a patadas
y el que me vacile pilla no me ando con tonterias
y es que me pongo celoso... hasta de tus ladillas

Sexo en la calle o en cualquier jardín.
Quiero que sepan como estoy por ti.
Vicios prohibidos en cualquier rincón.
Orgasmos salvajes follando a piñón... follando a piñón

Sexo en la calle o en cualquier jardín
follando a piñón
Quiero que sepan como estoy por ti
follando a piñón
Vicios prohibidos en un callejon
follando a piñón
Orgasmos salvajes follando a piñón… follando a piñón

lunes, 5 de enero de 2009

Otra entrada de texto verde

Bueno, otra entrada con el texto verde, vamos, dirigida a mi moco preferido.

¿Qué poder decir? Ahora mismo tengo un montonazo de sentimientos hacia ti, es más, me cuesta mucho trabajo pensar en otra cosa que no seas tú, lo que tiene la preocupación...
Solo espero que las cosas se arreglen, volver a ver al moquillo verde y feliz que conocí y no esa mascara que intentas ponerte pero que, como bien sabes, conmigo no funciona, que tus sonrisas sean simplemente porque te salen del alma, y no para que la gente se deje preocupar aunque tu sigas sintiéndote como una mierda, eres mi amiga y te quiero, no quiero que te encuentres mal y lo más pesado es la impotencia y el sentimiento de que no puedo comprenderlo, esta situación me tiene desbordado y confundido y eso no es normal en mi. Bueno, ya estoy un poquitín más suelto, llevo casi dos días en los que supuestamente iba a verte y al final las cosas se han torcido y no lo hice.

Poco más puedo decir o hacer...







Y aquí suena nuestra canción:












martes, 30 de diciembre de 2008

Mi mini moquillo

Bueno, voy a contaros la historia del moco que salió del boquete izquierdo de mi nariz, me abló y le cojí cariño...

Bueno ya enserio, os voy a hablar de mi Xely, esa cosilla pekeñita que viste de verde y es tan monosa, que en poquisimo tiempo ha conseguido que le coja tela de cariño y admiración, que es MI "novia" y MI moco verde :P

Bueno, ahora sin su permisoporndre una foto su
ya robada ^^U